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Este banco de parque que tiene bastante parecido con un instrumento de tortura, es un invento para evitar el vandalismo que está destruyendo últimamente el mobiliario urbano de las ciudades. O pagas o no se bajan los pinchos.
Todo lo que sea gratuito va a terminar por acabarse. Esa es la conclusión que podemos sacar tras observar el funcionamiento de este banco tan peculiar.

Esta tendencia comenzó hace no muchos años con baños públicos que cobran para poder acceder a su interior y parece que va a continuar con los bancos de sentarse. Es un invento del diseñador alemán Fabian Brusning y recibe el nombre de “Pay & Sit” (paga y te sientas).
Fuente: www.terra.es
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